Carta a mi hijo al cumplir 18 años

Madrid, 17 de agosto de 2007

 

Querido Martín:

Hoy cumples 18 años y con ello llegas a la mayoría de edad, con lo que siento que termina una etapa muy importante y no quiero dejar de compartir contigo algunas reflexiones sobre el camino hacia la madurez que, aunque no has completado aún, toma a partir de ahora la subida más difícil. Lo hago por escrito, porque me resulta más fácil hacerlo así, organizando las ideas que no en la dispersión de una conversación donde los argumentos y contra argumentos hacen que las líneas demostrativas tomen a veces giros inesperado.

Aunque te lo he comentado muchas veces, no quiero dejar de hacerlo ahora aquí. La libertad es crucial en la vida del hombre y hay que intentar vivir siempre en un ambiente donde la misma no sólo se respete sino que también se fomente. Si alguna vez tienes la desgracia de vivir en un entorno donde esto no se dé, sea a nivel político o personal, procura huir del mismo en cuanto puedas. Sin embargo, el uso de la libertad ha de ser responsable. Responsable para uno mismo, para las personas que más inmediatamente nos rodean y para la sociedad entera en la que nos ha tocado vivir. Recuerda que nuestra misión en la vida no es otra que dejar el mundo como mínimo igual que lo recibimos de nuestros padres y, si es posible, un poco mejor. Esto sólo podemos lograrlo con una actuación responsable. Actuación responsable que únicamente lograremos si andamos por la vida usando principios y valores sólidos. Sólo éstos son un asidero firme que te permitirá mirar hacia atrás con tranquilidad y sin que tu conciencia te reproche acciones que desearas no haber realizado. No improvises nunca en tus acciones, orienta tu vida hacia la meta que desees lograr y haz que el logro de dicha meta no esté en contradicción con el mejoramiento de la sociedad al que antes he hecho referencia. Es decir, Hitler o Stalin también tendrían sus metas, pero sus caminos perjudicaron enormemente a la humanidad. Los seres particulares como nosotros no tenemos un ámbito de acción tan alto como los protagonistas de la historia, pero no te quepa duda que cualquier labor nuestra es tan importante como la de aquellos y que repercute sobre la historia global. Por eso debemos ser responsables y actuar conforme a principios.

Pero, ¿qué principios? Yo creo que esto es sencillo, ya sabes, lo de Kant traducido a lenguaje vulgar. Actúa de forma que cualquier acción tuya pueda ser una regla de comportamiento universal, o lo que es casi lo mismo, no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti. Y, sobre todo, actúa sin egoísmo. Sé desprendido, piensa que siempre hay gente que necesita de ti, en todos los aspectos, de tu persona, de tu trabajo, de tu dinero. Piensa que nosotros somos afortunados. Nos ha tocado vivir en un buen mundo, libre, rico. Pero no todo el mundo está igual y de ellos, como seres humanos que somos todos, también somos responsables.

Ahora te toca volar por ti mismo. No es que no lo vengas haciendo ya, o que desde hoy lo vayas a hacer en mayor grado. Lo cierto es que estás en un punto donde la balanza se inclina hacia tu lado. Hasta ahora tu madre y yo hemos sido muy influyentes en tus decisiones, en tu educación y en tu personalidad. Sin embargo, siempre te hemos educado para que tomaras decisiones libres y responsables y creo que así lo has hecho. En este orden de cosas, creo que hemos hecho un buen trabajo y estoy muy orgulloso de ti. Lo que hemos intentando siempre ha sido no marcarte el camino sino enseñarte a crearlo por ti mismo. Pues bien, ahora tienes que ejercitar más esa línea. Cada día tendrás que tomar más decisiones que verás que afectan a tu vida y nuestras opiniones pasarán de ser normas a ser solo consejos. Lo único que podemos hacer en este orden de cosas es ayudarte en lo que nos necesites y esperar que consigas desarrollarte como persona, que es lo máximo a lo que podemos aspirar. Muchos te dirán que conseguir la felicidad es el fin del hombre. No hagas caso. La felicidad es un estado efímero. Lo que tienes que encontrar es todo aquello que te ayude a desarrollarte personalmente, a hacerte libre de los prejuicios y de los múltiples anclajes con los que la realidad pretende atraparnos, a lograr el equilibrio que cuando te sabes en paz contigo mismo es lo único que puede darte serenidad de ánimo, el sumo bien a que el ser humano puede optar.

Para nosotros esta etapa tuya es muy dura. Debes comprenderlo. Todo ha pasado muy rápido, hace nada que eras una bolita que cabía en medio brazo mío y ahora eres todo un hombre libre y capaz de tomar sus propias decisiones. No puedo dejar de echar de menos la época en la que eras más dependiente de mí, en la que podía ayudarte más. Y esto no sólo porque me dejaba más tranquilo el hecho de poder aún influir en tus decisiones sino también porque hacía que compartiéramos más cosas. Pero lo natural es lo natural y lo mismo que tú ahora no puedes dejar de volar por ti mismo, yo no puedo dejar de añorar el tiempo en que hacíamos más cosas juntos. Cómo dejar de añorar nuestros viajes a Londres, a Amsterdam, la piscina del Hotel Salobreña, el compartir habitación en Cullera y tomar un helado por la tarde en aquella heladería cuyo nombre no puedo recordar. Como dejar de añorar la noche de San Lorenzo en el pueblo cuando de madrugada nos íbamos a ver estrellas fugaces, un Nescafé Frappe tomado en el puerto de Katakolon en el Egeo mientras mamá descansaba en el barco, y tantas y tantas otras cosas vividas juntos. Para ti este es un camino hacia adelante, hacia tu futuro y para nosotros es un camino hacia atrás, hacia nuestros recuerdos. Pero es ley de vida, fue igual con nuestros padres en su día y es lógico que ahora nos toque jugar en la portería contraria.

En cualquier caso, lo importante es que mires adelante y que veas con ilusión el futuro. Si me permites algún consejo más, te diré que debes mirar la vida con ilusión. Tienes un mundo de proyectos por delante, personales, profesionales y de todo tipo. Trabaja en serio, duramente, por lo que quieras conseguir. Si quieres algo nada hay que pueda detenerte. Esa es la grandeza del ser humano. Por muy grande que sea el objetivo siempre es alcanzable. Sólo hay que tener las metas claras. Lo peor es la confusión. Intenta no dilapidar tu talento. Lo tienes y mucho. Tu visión artística es excepcional y bien desarrollada puede darte muchas alegrías. Pero hazte también duro ante la frustración; habrá cosas que aunque lo intentes no podrás conseguir y ello no debe llevarte a la desesperación, siempre puedes levantarte y continuar, cambiar tu objetivo y disfrutar de lo que tengas. Cuando las cosas grandes no se consiguen, hay que saber disfrutar de las pequeñas. Un vaso de vino al atardecer mientras contemplas una puesta de sol, escuchar la música que te gusta, sumergirte en un libro apasionante, ver una buena película o charlar con un amigo pueden darte más felicidad que cualquier gran deseo mucho más difícil de cumplir.

Y ahora que menciono la palabra amigo, no quiero olvidarme de ese otro aspecto de radical importancia. Sé que no te hace falta, ya que lo practicas bien, pero no te olvides nunca de que una persona no es persona si no tiene amigos. Los amigos son la sal de la vida, las personas que nos rodean y apoyan son un complemento imprescindible. Ten muchos y trabaja su amistad. No te olvides de ellos, ve siempre por delante proponiendo veros y hacer cosas juntos. Comparte tus alegrías con ellos. Sólo en el reflejo de los otros podemos vernos a nosotros mismos.

Por último, algunas otras reflexiones de índole social y política. Lo que quiero recomendarte aquí es que practiques la tolerancia al máximo. Respeta siempre las ideas del otro, aunque no te prives nunca de exponer las tuyas. Como sabes te hemos educado en un ambiente de libertad que entronca claramente con una línea política progresista que casa mal con las actitudes reaccionarias. Yo creo que el socialismo en libertad es la mejor apuesta que podemos hacer en el orden social y político, pero eso no implica que no esté dispuesto a respetar cualquier otra opinión en contra. Lo que no respetaré nunca es la imposición. Mi generación y otras que nos precedieron trabajamos por construir un país donde todo el mundo pueda desarrollarse libremente y eso estamos dispuestos a defenderlo hasta sus últimos extremos. Para traer esto no hicimos una guerra, tal como se vieron obligados a hacer las generaciones anteriores. Siempre he creído en la paz, no me gusta la imposición militar en cualquiera de sus grados. Pero es cierto que no abomino del uso de la fuerza si ésta ha de emplearse de forma defensiva. O lo que es lo mismo, que si alguien estuviera dispuesto a acabar con nuestro estado de derecho y nuestro sistema de libertades, yo también estaría a favor de defendernos por cualquier medio aunque éste fuera violento. Creo que esta es una buena filosofía de vida y quiero, por tanto, compartirla contigo por si te sirve para orientar tu futuro. En cualquier caso cada uno tiene su camino y tú tendrás que elegir el tuyo.

Permíteme terminar ya simplemente reforzando una idea que creo que ya he expuesto más arriba, pero que ahora quiero remarcar. Estoy muy orgulloso de ti. Intentamos darte una educación libre y hasta ahora has respondido de forma responsable. Te enseñamos a ser independiente y lo eres (quizá demasiado para mi gusto, je, je). Te enseñamos que las patrias son corsés y que el mundo entero es nuestra única frontera y con dieciocho años ya has viajado casi tanto como yo en toda mi vida. Te enseñamos la importancia de los amigos, y los tienes por todos lados. Estoy seguro que este camino seguirá su mejor curso y que mi orgullo por ti seguirá creciendo cada día, conforme te vea madurar en ese nuevo ejercicio de toma de decisiones en el que hoy tomas una dirección definitiva.

En fin, no quiero resultar pesado. Quería simplemente darte hoy el mejor regalo que creía que podía darte y ese no es ni más ni menos que mis consejos, mi experiencia y mis reflexiones. Mi enorme deseo es que puedan serte útiles. Recuerda que siempre estaré a tu lado para ayudarte a recorrer el interesante camino de la vida.

El colofón de una poesía de Kavafis, poeta griego, maldito y homosexual ha de poner fin a esta disertación. Sus versos contienen más sabiduría que toda la filosofía que la humanidad ha producido desde los albores de la misma.

Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures el viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,
ya habrás comprendido las Ítacas qué es lo que significan

Un fuerte abrazo de tu padre

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