Ecosistemas en el mundo laboral (VI. Mejora profesional)

Las compañías que ofrecen la posibilidad de progresar, en cuanto al posicionamiento profesional de sus empleados, generan ecosistemas laborales más fecundos. Y no me refiero a que los trabajadores vean mejorar el salario por el hecho de que su antigüedad se incremente, sino a que exista la posibilidad de escalar posiciones, de ir obteniendo una reseñable mejora profesional con la acumulación de experiencia y nuevas competencias.

Mejora profesional

 

Es cierto que no todos los seres humanos son ambiciosos respecto al hecho de estar mejor posicionados profesionalmente, ganar más dinero, tener más capacidad de acción… Pero sí lo son la mayoría. Por tanto, cuando nos encontramos un escenario que por alguna razón no es capaz de proporcionarnos ese horizonte de crecimiento, tendemos a salir del mismo.


“Las compañías que ofrecen la posibilidad de progresar, en cuanto al posicionamiento profesional de los empleados, generan ecosistemas laborales más fecundos.”


 

Claro que no todas las compañías, debido a factores externos a las mismas, pueden permitirse ofrecer estas posibilidades. Por ejemplo, a causa de su tamaño. Si somos demasiado pequeños será prácticamente imposible que podamos ofrecer movilidad funcional y posibilidad de ascensos. En ese caso será mejor que busquemos nuestros perfiles profesionales en caladeros donde no sea la ambición de progresar un factor motivacional relevante. Seguro que también tendremos magníficos colaboradores entre quienes valoran que la compañía les ofrezca un trato más humano, mejoras en lo que a conciliación entre lo laboral y lo familiar se refiere, flexibilidad en cuanto a la dedicación, etc.

Lo extraño es que en grandes compañías, en aquellas donde la situación de progreso es totalmente esperable, a veces no existan políticas claras respecto a facilitar esta situación a los empleados. Se prefiere, en cambio, traer caudal de fuera, dejando a los internos sin posibilidades de mejora. Si actuamos de este modo, estaremos recortando algo que es esencial para la buena marcha de las compañías, el compromiso y la búsqueda de la excelencia por parte de los empleados. Si sabemos que no vamos a obtener un premio por hacer las cosas bien, lo normal es que nada nos impulse a hacerlas. Es cierto que esto se puede conseguir a través de sistemas de incentivos, pero, desde mi punto de vista, estos no sustituyen ni de lejos a los deseos de crecimiento profesional que afloran en organizaciones que fomentan este tipo de actuaciones.


“Si sabemos que no vamos a obtener un premio por hacer las cosas bien, lo normal es que nada nos impulse a hacerlas.”


 

Un ecosistema laboral donde se potencie el crecimiento profesional de los empleados, debe tener un hueco relevante para la formación permanente, a fin de facilitar que las personas, más allá de acumular experiencias, también puedan acceder al aprendizaje de nuevas competencias. Con esto no solo estaremos ofreciendo a nuestros empleados un camino profesional claro sino que, además, les esteremos facilitando las herramientas para recorrerlo.

Ciertamente, en pasados artículos me refería a como la permanencia en las empresas, al estilo como se entendía hace años, hoy prácticamente no existe. Lo normal es que, tanto las compañías para dinamizar su plantilla, como los empleados para buscar mejoras profesionales, busquen cambiar de proyecto cada pocos años. No quiero contradecirme demasiado a este respecto, lo que deseo es indicar que, a pesar de que la retención del talento no tiene hoy las mismas características que hace cincuenta años, aún sigue siendo relevante que, mientras dure la relación laboral, le demos a la misma características que la hagan más fecunda para ambas partes.

Mejorar la productividad. En última instancia ese es el objetivo que perseguimos en cualquier empresa. No como algo que facilite solo el interés económico de los accionistas, sino como un escenario donde la competitividad de la compañía aumente y, por tanto, se pueda crear un proyecto más sostenible que sea capaz de facilitar más la vida a quienes trabajan en el mismo. Cuando los empleados perciben posibilidades claras de mejora profesional, su compromiso mejorará y, como consecuencia, se creará un clima labora proclive al aumento de la productividad.

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