Ecosistemas en el mundo laboral (X. Simulación)

Hay que reconocer que una cosa es lo que los consultores dicen respecto a cómo debe ser un ecosistema laboral, otra lo que los líderes empresariales comparten de esa teoría y, quizá, otra muy diferente la que realmente se pone en práctica todos los días desde que comienzan los turnos de trabajo hasta que terminan. Es lamentablemente usual que la compañía tenga un determinado discurso sobre su organización laboral, pero que en la práctica este se pervierta y sus principios apenas si se mantengan en el día a día. La simulación se entroniza entonces como el elemento esencial de las relaciones en la empresa.

Simulación

 

Es penoso a veces leer lo que los teóricos del liderazgo o de la gestión laboral de las personas decimos sobre cómo debemos ser. En la función de jefe, en la de empleado, en nuestras relaciones interpersonales… Muchas veces lo que leemos en los blogs, en los libros o en las redes sociales parecen manuales de autoayuda. Que si el líder debe tener una postura ética, que si debemos practicar la empatía en el entorno de trabajo, que si hemos de ser asertivos en la forma de expresarnos. En fin, toda una gama de consejos prácticos para alcanzar la felicidad laboral.


“Vemos que el precioso discurso oficial sobre la misión, la visión y los valores de la empresa, no pasa de la tinta del papel a la realidad. Y nos desmotivamos y perdemos productividad…”


 

Y lo malo es que luego el día a día en nuestro puesto de trabajo suele ser un infierno. El líder máximo ni se ocupa de cómo es la vida laboral de los subordinados, los mandos intermedios solo empujan para conseguir sus correspondientes bonus, entre compañeros nos llevamos a matar. Vemos que el precioso discurso oficial sobre la misión, la visión y los valores de la empresa, no pasa de la tinta del papel a la realidad. Y nos desmotivamos y perdemos productividad y el compromiso lo dejamos a la puerta cuando entramos por la mañana. En un entorno así las cosas van a peor, la compañía no consigue sus objetivos, los empleados no se esfuerzan en dar un servicio excelente a los clientes. Todo se deteriora.


“A veces es mejor no hacernos construcciones complejas, llenas de estereotipos, pero que nadie aplica.”


 

Y cambiar esto es tan sencillo como aplicar una simple política. Ir con la verdad por delante, no simular mundos fantasiosos donde todo es bello y bueno, pero que no existen más que en la mente de quien los pergeña. A veces es mejor no hacernos construcciones complejas, llenas de estereotipos, pero que nadie aplica. Simplemente con aplicar un criterio básico que repito sistemáticamente en mis escritos, se trata de tener como un principio consensuado el hecho de que la misión general de toda compañía, más allá de otras concretas, es la de crear valor sostenible para clientes, empleados, accionistas y la sociedad donde opera. Con que falle uno de estos grupos la ecuación se derrumba. Y el de los empleados es uno de ellos. No podemos supeditar la creación de valor para los otros colectivos a minimizar dicha creación para los empleados. Pero, igualmente, no podemos caer en una organización laboral que no pueda cambiar sus acuerdos salariales aun a pesar de estar al borde la quiebra, porque en ese caso se habrá destruido el valor para todos.

Lo que me gustaría remarcar, para concluir, es el valor de la veracidad y la transparencia en las relaciones laborales. La simulación lo pervierte todo. Cada uno debería conocer bien el escenario en el que se desenvuelve su trabajo, que sea un entorno claro y donde nos movemos sin demasiadas inquietudes. Estas deberían ser cuestiones esenciales para que el compromiso nos vincule de forma fuerte con nuestra empresa y que la consecuencia de esta relación sana, sea el logro de la mayor productividad y excelencia posible. Todos los agentes implicados en el proceso ganamos así: accionistas, empleados, clientes y la sociedad en general donde se desenvuelven nuestras operaciones.

 

 

Un comentario en “Ecosistemas en el mundo laboral (X. Simulación)

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