Negrín, padrino del bautizo de la hija de Rojo

Algunos quizá no sepan que el 29 de septiembre de 1938, en la localidad francesa de Vernet-les-Bains, el doctor Negrín ejerció de padrino en el bautizo de María Dolores, la última hija del General Rojo. Esto acto íntimo y cristiano unía al Presidente de la República y al Jefe del Estado Mayor Central, en un momento en que las tropas republicanas se batían a muerte, en la Terra Alta del Ebro, con el ejército del general Franco.

Resulta curiosa esa escena cristiana entre quienes la propaganda de Franco tachaba de bolcheviques, masones y comecuras. Bien es cierto que Negrín no era católico practicante, pero en cambio sí lo era el general Rojo y su familia. Entre quienes lideraban el ejército republicano, en ese momento se encontraba Rojo como Jefe del Estado Mayor Central, Miaja y Hernández Saravia como Jefes de cada uno de los dos Grupos de Ejércitos en que se dividía el Ejército Popular (GERC y GERO, respectivamente) y Casado, Menéndez, Prada, Moriones, Perea y Modesto como Jefes de Ejército. Verán ustedes que la profusión de bolcheviques era enorme (enormemente insignificante, quiero decir). En toda la lista encontramos sólo uno: Modesto. Los demás eran todos militares profesionales que siguieron con la República tras el golpe y que en ese momento de la guerra estaban dirigiendo los máximos designios del Ejército Popular. Ese parece ser el Ejército que estaba siendo copado por los comunistas para hacerse con el poder en España tras acabar con el régimen republicano. Esta argumentación manejada por Franco hasta la saciedad para justificar el alzamiento, en esa fase de la guerra estaba siendo también manejada por una buena parte de las organizaciones no comunistas de entre las que formaban el Frente Popular y sirvió posteriormente de base al golpe de Casado.

Bien es cierto que el Ejército del Ebro, con Modesto a su frente, era netamente comunista, pero era un Ejército entre seis y bajo la égida de un Jefe de Grupo de Ejércitos de tendencia absolutamente republicana, como lo era Hernández Saravia y de un Jefe del Estado Mayor Central de casi misa diaria, como era Rojo. ¿Dónde estaba pues la tan cacareada amenaza comunista? Desde luego que existió, pero nunca tuvo la relevancia que ciertas personas y organizaciones interesadas le imputaron.

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