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Génesis de la actual crisis de Cataluña versus España (2012 – Actualidad)

Recupero unos escritos de la segunda mitad del año 2013, un año “movidito”, en el que se percibía que los gobiernos de España y Cataluña nos llevaban, irremisiblemente y por intereses partidistas, hacia lo que entonces los medios denominaban choque de trenes. Y todo ha sido aún peor.    

El problema Cataluña < > España. 1

El gobierno de Mariano Rajoy y el PP no parecen entender lo que está ocurriendo en Catalunya, da la impresión de que no tienen estrategia alguna que poner en práctica. Por supuesto gran responsabilidad corresponde a la señora Camacho, bien porque está de acuerdo con esta especie de indiferencia despectiva que practican o porque no le hacen ni “puñetero” caso. La consecuencia es que la mayoría de los ciudadanos de Cataluña, que no están por la independencia, son conscientes del problema, pero observan la inacción del gobierno central y van engrosando el grupo de los indiferentes, o bien, cambiando al bando soberanista que al menos saben a qué atenerse.

Ocurre todo lo contrario en la parte opuesta, Artur Mas y CiU-ERC sí tienen una estrategia bien definida, que cuenta además con un importante apoyo popular: el derecho a decidir. Este es el tema clave, pues toda persona que se sienta demócrata convencido debería estar de acuerdo con este derecho de ahí la importante adhesión que suscita.



El derecho a decidir, sin definir qué, no significa nada y puede significar mucho dependiendo de a qué tenga derecho a decidir la ciudadanía. Por ejemplo, el derecho a decidir sobre una Ley Electoral más democrática y justa que la vigente (fundamental para la fortaleza democrática, en Cataluña llevan años con el tema sin que los políticos de turno se pongan de acuerdo). El derecho a decidir sobre las prioridades en los recortes en tiempos de crisis. El derecho a decidir sobre las cosas importantes que nos afectan a todos. Esto no es una quimera, ya existe en Suiza y les funciona muy bien. Si todos estuviésemos habituados a este comportamiento democrático, el derecho a decidir de los ciudadanos no levantaría ampollas, para algunas gentes es como “mentar a la bicha”. Bien es cierto que la democracia representativa como la nuestra es más eficaz.   

Las informaciones que los medios, dependiendo de su afinidad, dan sobre esta cuestión es verdaderamente delirante, también se montan coloquios y mesas redondas con títulos como Episodios insurreccionales o España contra Cataluña, que, en lugar de buscar puntos de encuentro, aumentan la confusión.

El PSOE a esta contienda ha llegado tarde y mal. Tarde porque el tema ya está bastante enquistado. El PSC ha hecho lo que ha podido, dado que en sus filas existe la misma transversalidad que en la sociedad catalana, la dirección no ha levantado cabeza hasta el pacto territorial de Granada. Y mal porque con la oferta que presenta a la sociedad española de estado federal se trata más bien de contentar a sus barones ante la presión de Pere Navarro, que intenta invertir la tendencia a la baja del PSC. El PSOE ha perdido una oportunidad de oro de presentar al pueblo español un proyecto nuevo e ilusionante de transformación del Estado.   

Granollers, 09-07- 2013

El problema Cataluña < > España. 2

Después del extraordinario éxito de la Vía Catalana a la Independencia del pasado día 11-S, parece que algo se está moviendo en el partido y gobierno del PP en relación a este tema, la dinámica de esta situación es más activa y cambiante: la respuesta de Rajoy a la carta de Mas, que tardaba más de dos meses, se dio en dos días. Se supo que ambos presidentes habían contactado de forma discreta. Mas dijo que la consulta por el derecho a decidir se haría dentro de la legalidad y al día siguiente manifestó que se haría sí o sí ante la presión de ERC. Esta semana la patronal catalana ha pedido al president Artur Mas que se cumpla la ley para evitar un “choque de trenes” que dé al traste con una incipiente recuperación económica, lo que perjudicaría a España en su conjunto.

Parece ser que no se puede llegar a un acuerdo dado el dogmatismo de ambas posturas, por un lado, “cumplimiento a rajatabla de la legalidad” sin más alternativa, y por el otro, “ejercer el derecho democrático de los pueblos a decidir su futuro”, jaleadas y presionadas a su vez por una derecha mediática rancia y centralista los unos, y por ERC y el movimiento ciudadano independentista de la ANC y Ómnium los otros.

Si ambas partes tienen claro la imposibilidad de acuerdo, ¿de qué están hablando en la intimidad?

A mi entender, creo que están pactando un desacuerdo beneficioso para ambos, PP y CiU, la cosa podría ir de la siguiente manera:

1.

El Parlament catalán convocaría un referéndum el 2014 por la autodeterminación de Cataluña, Artur Más cumple su palabra y el independentismo satisfecho.

2.

El gobierno central presentaría un recurso de inconstitucionalidad y de inmediato la consulta sería paralizada y hasta que el Tribunal Constitucional no resolviera sobre la misma, que podría tardar unos dos o tres años en producirse, la derecha antes mencionada quedaría satisfecha también. Si este pacto se llevara a cabo nos situaríamos ya en la próxima legislatura tanto en la Cortes Generales como en el Parlament de Catalunya.

Si tuviésemos políticos estadistas a la altura de las circunstancias, en lugar de la mediocridad que nos gobierna, este tiempo se aprovecharía para resolver con eficacia y justicia social la salida de la crisis, y el importante problema institucional que tenemos, sin anteponer alguna otra cuestión que les dificultara el buen gobierno. Pero me temo que esto no sería así, porque los partidos gobernantes aprovecharían el pacto del desacuerdo para montar sus campañas electorales.

El PP empleándose a fondo contra el nacionalismo separatista catalán y con una pequeña mejora económica, ya no de crecimiento, más bien de no dejar de caer, tendría suficiente para volver a ganar.

CiU-ERC tiene suficiente con el agravio del Tribunal Constitucional y, como hasta ahora, con los argumentos de victimismo que el gobierno del PP le proporcione para seguir gobernando.



En cuanto al PSOE-PSC, si no se ponen las pilas estarían sin opciones reales de conseguir buenos resultados. A mi entender deberían apostar por un proyecto de estado federal, sin reservas y sin tener que contentar a unos y a otros dentro de propio partido, dar repuesta con valentía a la crisis institucional que padecemos, si el café para todos está ya frio y amargo hay que sustituirlo. Los socialistas podrían tener mejores resultados si se diera esta posibilidad.

3.

Si las instituciones catalanas no aceptan suspender la consulta y sacan las urnas a la calle para realizar el referéndum de autodeterminación, estarán desafiando la decisión del Tribunal Constitucional. El gobierno central está obligado a hacer cumplir la ley y debería hacerlo. Esta situación provocaría un auténtico choque de trenes institucional que, sin lugar a dudas, haría descarrilar la recuperación económica. Este supuesto, totalmente indeseable, podría dar al PSOE-PSC mejores resultados si consiguiera realizar un proyecto político capaz de aportar soluciones a semejante conflicto.

Transcribo literalmente parte del artículo de José Antonio Zarzalejos, con el que estoy totalmente de acuerdo, (La Vanguardia 3/11/2013).

“Lo que ocurre en Catalunya es, por una parte, síntoma de un fallo sistémico del régimen constitucional de 1978, y por otra, consecuencia de una cadena de errores en la que todos han insertado un eslabón. El frustrante tránsito del Estatut del 2006, recebado con la crisis económica que ha abocado a Catalunya a una insuficiencia financiera más aguda que en otras comunidades, está en el origen inmediato de esta coyuntura crítica, aunque el mediato haya que remontarlo a un patológico desarrollo constitucional del llamado “pacto apócrifo” (la diferencia nunca concretada entre nacionalidades y regiones) que creó la “burbuja” autonómica (café para todos) en detrimento de la voluntad implícita del constituyente de reconocer en plenitud y de manera concluyente realidades como la catalana.

Ofertar una alternativa a la situación de Catalunya no es algo graciable o discrecional para el Estado. Es obligado porque si los independentistas practican respecto de España la otredad (la culpa es siempre del otro), los que no lo son a ningún efecto han de practicar respecto de Catalunya la proximidad. La tentación de sostener la temeridad política o el afán de revancha son planteamientos inasumibles e incivilizados, democráticamente ínfimos y éticamente rechazables. ‘En política hay que sanar los males, jamás vengarlos’ escribió Napoleón. Y tenía razón.”

La Vanguardia, 3 de noviembre de 2013

Granollers, 06-11-2013

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