Quién busca la eficacia en la gestión

Los recientes ceses de algunos altos ejecutivos nombrados por el gobierno anterior están poniendo de manifiesto el escaso interés del Partido Popular por trabajar en mejorar el nivel de eficiencia que se necesita en la administración pública o en las empresas en las cuales el Estado posee aún algún tipo de interés. Me refiero en concreto, a los cambios en la cúpula de la Dirección General de Tráfico y en Red Eléctrica Española.

Pere Navarro, el anterior director general de Tráfico, ha sido uno de los gestores más eficaces que se recuerdan en este país en los últimos años. Solo tenemos que observar la enorme reducción de la siniestralidad en carretera que ha ocurrido durante su mandato. Estamos ante un gestor que ha hecho gala de aquella vieja idea de don Manuel Azaña de que el poder político debe usarse para transformar la realidad. La puesta en marcha del carnet por puntos, la fuerte ampliación de los controles para la limitación de de la velocidad en carretera y un amplio número de medidas adicionales han hecho que cambie fuertemente nuestra cultura al volante y que podamos celebrar que hoy un alto número de personas  están vivas gracias a las mismas.

Luis Atienza, el presidente de Red Eléctrica Española ha logrado que dicha compañía sea una de las pocas del IBEX que no solo no ha bajado su cotización sino que la ha aumentado. Pocos presidentes de otras empresas españolas pueden vanagloriarse desde el año 2007 de haber creado valor para sus accionistas, pero Atienza lo ha hecho, realizando asimismo un buen proyecto de internacionalización de Red Eléctrica, lo que la deja bien posicionada para acometer el futuro.

Pues bien, el pago a estos buenos servicios prestados a la sociedad española o a sus accionistas es el cese. Ojo que en esto el Partido Popular no se distingue de la práctica seguida por el Partido Socialista o los nacionalistas cuando llegan al poder. No se me malentienda, lo que quiero criticar es este decimonónico modelo clientelar de gestionar la administración. En lugar de perseguir la eficacia y mantener a los buenos gestores aunque la gobernanza política cambie, se cesa de modo inmisericorde y se nombran a nuevas personas cuya valía esta por probar. Y esto se suele producir solo porque hay que dar de comer a los propios y quitar a los ajenos. Ahora un par de personas más afines al PP pasarán a cobrar los sustanciosos salarios de los dos ejecutivos salientes y habremos dado continuidad a esa actitud que perjudica los intereses públicos pero beneficia los del partido.

En cualquier caso, he de decir también que, a pesar de mi ideología socialdemócrata y de mi mayor afinidad con lo que el PSOE defiende, cuando llegó Aznar al poder tardé muchos meses en retirarle mi respeto. No vi en su primera legislatura indicios suficientes que me llevaran a ello y hube de esperar a la prepotencia de la segunda para que esto sucediera. Con los actuales gestores del PP el escaso respeto que les tenía ha sido arrojado por la borda en sus escasas primeras semanas de gobierno. Espero, por el bien del país, que el camino aquí sea inverso y pueda recuperarlo con el paso del tiempo.

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