14. La realidad y el modo

No basta la sustancia, requiérese también la circunstancia. Todo lo gasta un mal modo. El bueno todo lo suple: dora el no, endulza la verdad y afeita la misma vejez. Tiene gran parte en las cosas el cómo, y es tahur de los gustos el modillo. Un vel portarse es la gala del vivir, desempeña singularmente todo buen término.

 

 

La realidad es algo dinámico, movimiento que va del ser a los modos y de los modos al ser. La sustancia, al estilo de las tesis racionalistas, tampoco es el sustrato último de la realidad que se diversifica en atributos y modos, quedando como un más allá teórico siempre representado por sus diversificaciones. La sustancia necesita de la circunstancia y a la circunstancia le es imposible vivir sin la sustancia. El modo de ser, el parecer, la personalidad adquirida, es tan parte del hecho sustancial del hombre, como su propia esencia lo es. Vuelve en este aforismo Gracián a presentar su eterna dicotomía entre lo esencial y lo circunstancial, lo que es y el modo en el que lo es, la esencia y la existencia. El dinamismo barroco vuelve a estar presente. Nada hay hecho sino que debe hacerse, nos construimos a nosotros mismos, hemos continuamente de aprender nuestro camino, no hay nada trazado de antemano. Todo esto es lo que nos transmite nuestro jesuita, tan contrario al mecanicismo racionalista europeo de la época y tan cercano al vitalismo posterior, del siglo XIX.

 

 

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