20. Hombre en su siglo

Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos, aunque le tuvieron, no acertaron a lograrle. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso. Pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno; y si este no es su siglo, muchos otros lo serán.

 

Uno de los aforismos cortos del Oráculo. Gracián hace en él una defensa de la atemporalidad de la sabiduría, argumentando que hay sabios despreciados por su época (quizá el se sintiera así) y que luego han sido altamente celebrados por los siglos futuros. Un clásico que se autoexplica por sí mismo, poco más hay que decir sobre él. En este caso no hay demasiada polisemia del concepto. Lo que se quiere expresar es lo que se empresa.

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