2014. Adiós a los tomates

Fin de ciclo. Si hace un año anunciaba a las pocas personas que leen este blog que, como “varón prudente” (Gracián dixit), suspendía el juicio para dedicarme al cultivo de tomates, hoy tengo que anunciar, al igual que cualquier torero de postín, mi vuelta al ruedo de la opinión.

Tomates

 

Los tomates se acabaron. Ha sido una buena cosecha. Hemos alimentado el cuerpo durante 2013 de buenos vegetales procedentes de la huerta, pero la experiencia ha servido para demostrarme que ya no estoy en edad ni condición física para cavar, desbrozar, regar, cosechar. ¡Qué le vamos a hacer! No hay que hacerse mala sangre, el tiempo pasa, las cosas son como son y la edad aconseja dedicarse más a las cuestiones del espíritu que a las del cuerpo.

Así, pues, liquidada la huerta y agotado el consumo de sus últimos frutos, retornamos a que sea el intelecto quien destile otro tipo de elementos, si no tan sabrosos, al menos igual de placenteros para el que los produce. Volvemos, pues, a la tinta tras la experiencia de la tierra y el agua.


«…quería dejar constancia de que tengo la intuición, y, porque no decirlo, el miedo, de que 2014 sea un año de cambios.»


 

Y en esta primera ocasión a modo de preludio quería anotar solo un par de reflexiones. La una personal, la otra política. No podía ser menos en este blog donde ambas se han mezclado desde siempre como una argamasa confusa y, probablemente, poco consistente. En cuanto a la personal, solo quería dejar constancia de que tengo la intuición, y, porque no decirlo, el miedo, de que 2014 sea un año de cambios. Realmente, desde que tengo algo de memoria, los años 1964, 1974, 1984, 1994 y 2004 han sido años muy positivos y todos ellos plataformas para cambios muy productivos en lo personal. Fue en 1964 cuando mis padres deciden emigrar a Madrid, fue en 1974 que mi vida dio un giro radical hacia una adolescencia de la que guardo muy buenos recuerdos, tras una niñez más o menos torturada, fue en 1984 que dio inicio la que sería una vida profesional de la que, para mi fortuna, no puedo quejarme, fue en 1994 que tomó forma una proyección hacia Latinoamérica de esa vida profesional, proyección que me ha dado muchas satisfacciones, buenos amigos y una visión más abierta del mundo y, por último, fue en 2004, cuando, tras una larga carrera empresarial, comencé a disfrutar de algo de éxito económico en la misma. Habrá, pues, que esperar no demasiadas malas cosas del 2014. No creo en los ciclos temporales, soy un tipo racional, je, je…  ¡Inshalla!

La segunda cuestión es de índole política y con ello vuelvo a uno de los temas constantes en este blog, el temor a la pérdida de derechos civiles que estamos viviendo en los dos últimos años con el gobierno del PP y que ahora se materializa en un caduca ley del aborto que solo satisface los intereses de los más rancio de la sociedad española, dejando los derechos de nuestras mujeres en la cola de los que ostentan sus congéneres de nuestro espacio europeo. Esta ley es solo un eslabón más en una larga cadena de lo que viene sucediendo desde el inicio del gobierno del  Partido Popular. Muchos españoles votaron ilusionados esta alternativa política porque pensaban que a través de ella tendrían un respiro respecto a su maltrecha situación económica, pero pienso que una buena parte de estos votantes no se hubieran mostrado de acuerdo con sacrificar bonanza económica a cambio de pérdida de derechos y libertades cívicas. Sin embargo, parece que esto es lo que está sucediendo. Esa bonanza económica que el gobierno se esfuerza en hacernos otear en el horizonte se está consiguiendo a través de una política de austeridad que aún no sabemos los efectos secundarios que traerá al país en un futuro. Además, para llevarla a cabo y tranquilizar al ala más conservadora de su electorado, el PP no para de hacer concesiones a la misma. Y la sociedad española, adormilada entre el desempleo y la culpabilización hacia la socialdemocracia de la crisis actual, parece inerme ante esta situación. Da la impresión de que a muchos hubiera dejado de interesarles que les roben derechos civiles a cambio de una promesa (que todavía no se cumple) de un puesto de trabajo.


«Una pena que carezcamos aquí de una derecha laica con el nivel de moderación que ha demostrado la socialdemocracia. No me importaría vivir en un país gobernado por ese tipo de derecha, aunque yo no la votara nunca.»


 

En esto soy pesimista de cara al futuro. A poco que 2014 traiga un mínimo de reactivación económica, y todo apunta a que lo traerá, en la población acabará fraguando la idea tan buscada por los líderes del PP de que ellos son los únicos posibles buenos administradores para el país. Y ello les llevará a seguir reduciendo nuestros derechos ciudadanos y haciendo de este un país complicado para quienes nos gusta desenvolvernos en una sociedad más libre,  justa e igualitaria.

Una pena que carezcamos aquí de una derecha laica con el nivel de moderación que ha demostrado la socialdemocracia. No me importaría vivir en un país gobernado por ese tipo de derecha, aunque yo no la votara nunca.

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