Apuntes para la historia de Grupo Eidos

EIDOS

Corría el otoño de 1988 (¡ya ha llovido desde entonces!) cuando tres tipos un poco pirados, Paco Marín, Antonio Torres y el que estas líneas escribe, enviaron un proyecto de publicación sobre un lenguaje de programación, el viejo Clipper, a varias editoriales españolas. La sorpresa vino cuando una de aquellas editoriales nos contestó afirmativamente a nuestra propuesta, ¡estaban dispuestos a editar nuestro libro si lo escribíamos! Eso sí, estábamos en octubre y lo querían presentar en el SIMO de aquel año, lo que nos dejaba alrededor de veinte días para escribirlo. Qué horror, qué manera de trabajar veinte horas diarias durante veinte días para tener el proyecto terminado. Pero lo conseguimos y, afortunadamente, fue un éxito editorial. Vendimos treinta mil ejemplares entre España y Latinoamérica, cifra que para un libro de informática viene a ser equivalente a las que maneja Ken Follet con cada una de sus ediciones; aunque desgraciadamente, en cuanto a parámetros económicos no sean comparables, ya que el galés se forra con sus millones de ejemplares vendidos y a nosotros aquello nos dio solo para contribuir a crear la que luego sería nuestra compañía durante muchos años: Grupo Eidos.

Así fueron los orígenes de esta empresa. Con los royalties cobrados por esa obra y los de otras que vinieron después, constituimos Grupo Eidos  en abril de 1991. El primero, y más atrevido de nosotros, en dejar su trabajo en Oracle fue Paco Marín. Unos meses después (febrero de 1992) dejé yo el mío en ICM, la empresa pública de informática de la Comunidad de Madrid, por último (septiembre de 1992) dejó el suyo en Entel, Antonio Torres. Nuestro objetivo inicial era dedicarnos a la elaboración de documentación técnica para desarrolladores de software así como a la formación para dicho colectivo. Y nos pusimos manos a la obra. Escribimos más libros, editamos varias revistas para programadores, clippeRmanía, Foxmanía y Algoritmo, y diseñamos decenas de programas formativos, entre los que destacaba el Master Eidos en desarrollo de software, que tras más de veinte años desde su creación, todavía se continúa impartiendo (http://www.formaciontic.com/cursos/Master-Blended-Desarrollo-Software.html).

LOGOMASTER2003

 

 

 

Como en el inicio de cualquier compañía, aquella fue una época dura, muy dura. Habría miles de anécdotas que contar para reflejar el ambiente de aquellos momentos, pero creo que la siguiente reproduce la situación como pocas; estábamos tan obsesionados con el trabajo que uno de mis socios soñó una noche que era una opción de un menú pop-up y que el cursor venía a él continuamente golpeándole en cada ocasión. Así de vapuleados nos sentíamos.

Rápidamente nos dimos cuenta de que nuestro modelo de negocio tenía las alas un poco cortas y que debíamos diversificar las actividades si queríamos que aquello creciera y se fortaleciera, cosa que, como para cualquier empresario, era nuestro deseo. Así, pues, comenzamos a intentar posicionarnos en el área de servicios informáticos, tanto en desarrollo de software como en sistemas. En la vida empresarial uno elije los caminos que quiere tratar pero luego la realidad, el destino, o lo que sea, nos lleva por donde considera más adecuado, de forma que nuestra propuesta terminó triunfando en el área de desarrollo y se quedó muy reducida en el ámbito de los sistemas y las comunicaciones. En seguida logramos algún proyecto importante para CEMUSA, una empresa del  grupo de Fomento de Construcciones y Contratas y, los que más intensidad iban a tener en el tiempo, los sistemas para la gestión del canon digital en las asociaciones de actores (AISGE) y productores (EGEDA).

En el ámbito de la formación también intentamos profundizar en lo que hacíamos. Comenzamos a organizar congresos para desarrolladores en España y en seguida dimos el salto a impartir también seminarios especializados en Latinoamérica. Cómo no recordar las maravillosas experiencias vividas en lo que denominamos el Tour Latino que llevamos a cabo en 1995 por España y Latinoamérica. En aquella especie de gira artística, un colega y buen amigo, Alfonso Fraguas, y yo nos recorrimos algunas decenas de miles de kilómetros impartiendo un seminario sobre el desarrollo cliente-servidor con la herramienta de Computer Associates que en aquel momento trataba de posicionarse en el mundo de la programación orientada al objeto para los incipientes entornos Windows: Visual Objects.

Nuestro periplo latinoamericano no hubiera podido llevarse a cabo si no es porque ya en aquel momento trabajaba con nosotros otra persona de radical importancia para el futuro de la compañía, se trataba de Guido Peterssen. El tema es que en 1993 nos habíamos planteado organizar la distribución de los materiales que editábamos en América Latina. Primero lo intentamos en Argentina y obtuvimos un notorio fracaso, muchos dolores de cabeza y bastante dinero perdido. En uno de nuestros viajes a la zona, tras una desastrosa estancia en Argentina, surgió la oportunidad de conocer a Guido y fuimos a verlo a Montevideo. La experiencia fue impactante, llegar al aeropuerto de Carrasco y hacer una llamada desde las cabinas telefónicas allí ubicadas nos transportó a otro mundo, ¡eran gratuitas! Veníamos de una presión enorme en Buenos Aires con el tema económico, donde teníamos la impresión de que estábamos perdiendo hasta la camisa y de repente en Montevideo las cabinas telefónicas eran gratis; luego nos enteraríamos que esto sucedía solo en el aeropuerto y para llamadas locales. También cambiamos dólares a pesos uruguayos y tomamos un café mientras esperábamos a Guido. Cambiamos solo unos pocos dólares y nos dieron unos billetes de miles de pesos y el ticket del café que habíamos pedido marcaba, creo recordar, dos o tres pesos. Nos volvimos a quedar estupefactos, ¡además del teléfono, aquella gente también regalaba el café! Bueno, en seguida nos dimos cuenta de que no era así, el peso acababa de ser redefinido  y cada unidad que ponía en el ticket equivalía a un billete de mil pesos. Más allá de las anécdotas, enseguida nos dimos cuenta de la seriedad que Guido imponía a nuestro proyecto latinoamericano, y creamos Grupo Eidos Latinoamérica, participada por nosotros y por él. Dicha compañía fue el punto desde el cual lanzamos todo el desarrollo de nuestros negocios de formación en la zona.

Así, pues, Grupo Eidos desde 1996 más o menos tenía tres áreas claramente diferenciadas, la primigenia de publicaciones cuyo volumen de negocio se tornó más pequeño frente a las más emergentes de desarrollo de software y formación, a través de las que realmente se nucleó el crecimiento de la compañía. Entre los años 1998 y 1999 se produce nuestra entrada en grandes proyectos de desarrollo de software para diversas empresa del grupo Caja Madrid, para el Ministerio de Defensa, para Telefónica, etc. Tecnológicamente estamos también ante un giro importante en nuestra área de especialización, así pasamos de los productos de Computer Associates a los de Microsoft, empresa de la que pronto llegaríamos a ser partner, siendo en el año 2001 el primer Gold Partner en Europa para el área de formación. La relevancia en dicha área con los productos de Microsoft vino de la mano de otra importante persona en la compañía, Adolfo Vara de Rey. Adolfo y su equipo se incorporaron a la empresa en el año 1999. Procedían de otro partner de Microsoft con el que habían tenido discrepancias y el equipo completo con su responsable al frente fue contratado por Grupo Eidos. Y como siempre nos ha gustado hacer cosas nuevas ese fue el momento en que entramos en el mundo del eLearning. Creamos Almagesto, nuestra plataforma para formación virtual y comenzamos a impartir
procesos formativos por internet a través de www.elcampusdigital.comElCampusDigitalAquella fue una época de fuerte crecimiento, la plantilla rondaba ya las treinta personas y los negocios parecían irnos razonablemente bien.

Pero no se puede dejar de resaltar la crudeza de la vida del emprendedor. A pesar de la aparente bonanza de los negocios, pasamos por fuertes crisis. Nada más constituirnos sufrimos la de los años 92-93 y a principios del nuevo siglo, el pinchazo de las dotcom nos afectó de forma importante. A pesar de estas y otras situaciones la compañía no entró en pérdidas en ninguno de sus ejercicios y siempre llevó sus resultados a reservas; nunca repartió dividendos entre sus accionistas, empleando todo el beneficio en financiar el crecimiento. Sin embargo, nuestra visión como accionistas terminó desgastándonos. A pesar de que cada vez teníamos una compañía más importante en nuestras manos, no habíamos visto hasta el momento más que trabajo, esfuerzo y muy pocos resultados económicos. Sabíamos, además, que nuestra carencia de capital era un límite importante para el crecimiento y la estabilidad futura. Fue entonces cuando decidimos cambiar nuestro modelo de propiedad y comenzar a estudiar la entrada de nuevos socios que nos ayudaran en este proceso. Nuestra plantilla se acercaba ya a las cincuenta personas y la sostenibilidad del proyecto necesitaba pilares más sólidos de los que nosotros podíamos darle. Comenzamos a buscar socios y, tras varios intentos fallidos, la situación se decantó hacia la integración en el grupo Prologue a través de la adquisición de nuestras acciones por la compañía Alhambra Systems, perteneciente a dicho grupo. AlhambraComo todas las cosas en la vida, pocas veces los resultados son exactamente los esperados. Nosotros buscábamos un acuerdo que nos permitiera continuar como socios en el nuevo proyecto, pero las cosas funcionaron de forma algo diferente, finalmente Alhambra compró todas las acciones y mis dos socios salieron de la empresa por diferentes motivos, quedando yo implicado ya solo como directivo en lo que desde entonces fue Alhambra Eidos.Alhambra Eidos

La época de la integración fue apasionante y llena de nuevos retos. Las dos empresas se complementaban en multitud de asuntos. Todo lo que nosotros no habíamos podido hacer en el ámbito de los sistemas y las comunicaciones, Alhambra lo había hecho. Las sinergias eran impresionantes, ahora a los clientes de Alhambra podíamos ofrecerles los servicios de Eidos (formación y desarrollo) y a los de Eidos los servicios de Alhambra (sistemas y comunicaciones). El crecimiento fue espectacular. El año de nuestra fusión (2002) éramos poco más de ochenta personas entre las dos compañías y el volumen global de facturación apenas si superaba los siete millones de euros. En unos pocos años llegamos a más que duplicar ambas cifras.

Pero los retos de la integración no solo fueron tecnológicos y económicos. Quizá los más importantes fueron los humanos. Dos plantillas dinámicas y orgullosas de sus logros se conjugaron para hacer un proyecto nuevo y más fuerte. Pero no había que olvidar que la empresa adquirida era Grupo Eidos y la que adquiría Alhambra Systems. Hubo que poner por parte de todos mucho sentido común y muchas ganas para que aquello funcionara y no surgieran los inevitables conflictos. Afortunadamente el tema funcionó y el presente demuestra hasta qué punto. En todos estos éxitos no es posible dejar de mencionar la enorme labor desarrollada por la dirección de Alhambra de la época, Manuel Monterrubio como CEO, Manuel Pérez como Director Comercial y Martín Pérez como Director Financiero. Sin sus extraordinarias dosis de sentido común no hubiera sido posible lograr una integración sin conflictos y un crecimiento sostenido tan fuerte como el que tuvimos.

Recordar todos estos avatares en la lejanía que me da estar en un nuevo proyecto supone un placer enorme. Para mí es un orgullo personal invalorable saber que hay decenas de personas que fuimos contratando a lo largo de mis muchos años en la compañía y que hoy siguen haciendo de Alhambra Eidos su proyecto profesional de futuro. Igualmente, que varios de los viejos clientes de Grupo Eidos sigan confiando en el proyecto.

4 comentarios en “Apuntes para la historia de Grupo Eidos

    1. Antonio Quirós CasadoAntonio Quirós Casado Autor del post

      Ni de broma, Vladimir. Esto es lo malo que tiene que haya tanta gente implicada, al final no mencionas a todos los que son necesarios. Que conste que, como sé que sabes sobradamente, estás entre mis mejores recuerdos. Además eres la persona que más años ha estado trabajando en proyectos que de un modo u otro yo he impulsado. No puedo dejar de recordar cuando llegaste al departamento de informática del Psiquiátrico como becario y a mi pregunta de qué sabías hacer me dijiste aquello de que podías diseñar compiladores, pero en un papel porque sobre un ordenador no habías tenido la fortuna de hacerlo nunca en la Facultad de Informática de aquella época. Y, si no me equivoco, de eso debe hacer la friolera de cerca de treinta años. Estuviste conmigo en el Psiquiátrico, estuviste conmigo en ICM, estuviste conmigo en Grupo Eidos y en Alhambra Eidos y ahí sigues, cosechando éxitos profesionales y humanos en todos los proyectos en que has estado. Para mí es un honor y una enorme satisfacción que haya personas como tú con las que haber compartido tantos años de vida profesional.

      A ver si quedamos a comer un día de estos.

      Un abrazo

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