Oportunidades y riesgos del Movimiento 15-M

Como no podía ser de otra manera, mi segunda aportación en este blog tenía que ser sobre el gran tema de actualidad, las protestas del movimiento 15-M que tanto nos han impresionado y, por qué no confesarlo, entusiasmado en los últimos días.

Mi opinión sobre lo que este movimiento está suponiendo ha de quedar clara en el punto de partida y es muy sencilla, simplemente me entusiasma que los jóvenes hayan sido capaces de movilizarse, de pensar más allá de las directrices oficiales y de montar un tinglado tan espectacular como el de las acampadas que hemos tenido oportunidad de ver. La verdad es que la impresión que tenemos las personas de mi edad (tengo 52 años) es que desde nuestra generación, que fue agente activo en la transación, todas las que nos habían sucedido había permaneceido bastente apáticas en lo que a participación política se refiere. Tengo que confesar que en los primeros años lo veía con simpatía. A pesar de mi militancia política, no dejaba de estar hasta los c… de tanta huelga universitaria, tanta clase perdida, etc. De modo que cuando vi que la cosa se profesionalizaba y que los jóvenes pensaban más en estudiar o en su futuro profesional que en participar en política, pues me alegré y pensé que sería para el bien del país. Pero las cosas tienen un límite y de esa situación parece que habíamos pasado al extremo opuesto, es decir a un pasotismo absoluto respecto a todo lo que tiene que ver con participar o simplemente opinar de la acción política en nuestra colectividad.

Por eso es tan gratificante ver como la semilla de la rebelión (que es hija de la reflexión indignada) cala entre los jóvenes. Sin embargo, hay algunas preguntas que me hago sobre la evolución futura del movimiento y que, desde luego, me inquietan. La primera tiene que ver con cómo se va a administrar el éxito de convocatoria que estas protestas han tenido. Se corre el riesgo de que el asunto se diluya como un azucarillo en un vaso de agua. Hay que tener en cuenta que no basta con organizar una «quedada» y llevar unos cuantos carteles inteligentes, hay que ir más lejos y hacer que todas los debates y las propuestas que han salido de los mismos lleguen ahora a la sociedad. La segunda tiene que ver con las formas en que esto se hará. Todos sabemos que la participación política en las sociedades democráticas se lleva a cabo a través de los partidos políticos, pero me da la impresión que los jóvenes del 15-M tienen tanto gato a los partidos tradicionales que no van a seguir ese canal y si no lo hacen las posibilidades reales de que las propuestas prosperen, quedan claramente reducidas. La tercera tiene que ver con las expectativas que se generan y las posibilidades de éxito de las mismas. Me explicaré. Si lo que proponemos es que nuestra sociedad cambie la ley electoral, que se persiga mejor la corrupción, que los políticos tengan sueldos más bajos, etc., todo esto es defendible y hasta incluso conseguible. Ahora bien, si lo que pretendemos es que de cinco millones de parados pasemos a un par de ellos en unos meses por arte de biribirloque, pues mal vamos. Ya ahí veo una mezcla compleja. La dialéctica entre posibilismo y utopía está en la base de cualquier movimiento reformista y esperemos que los jóvenes del 15-M tengan la cabeza en su sitio para colocar ambos componentes en dosis adecuadas.

Demasiado largo ya. El personal se estará aburriendo, otro día seguiremos.

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2 thoughts on “Oportunidades y riesgos del Movimiento 15-M”

  • No se en que quedará todo esto. Estuve el Sábado en la asamblea de la plaza de mi pueblo y después de 1 hora no habían llegado a la conclusión de si se grababa o no. Luego decidieron abrir un debate de si terminaba algo que no tenía claro que hubiera empezado a las 14:30 o a la 15:00.

    ¡ ojala no sea mucho ruido y pocas nueces¡

  • La verdad es que este el riesgo de los movimientos asamblearios. Es una vieja historia. Sin organización y sin dirigentes es difícil hacer cosas, pero en la mayor parte de las ocasiones los dirigentes y la organización terminan traicionando el espíritu de este tipo de movimientos.Parece que se repiten viejas historias del anarquismo español o de movimientos como el del mayo del 68. Yo confiaba más en la madurez de nuestros jóvenes, pero en los últimos días reconozco cierta decepción fuera de que sigo concordando con su rebeldía de partida.

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