Emprendiendo (IX. Marketing para el emprendimiento)

¡Muchas funciones para el emprendedor! Bueno, la vida es dura. Si quieres emprender tienes que ser un buen estratega, moverte bien en el mundo de las finanzas, ser un magnífico comercial, tener capacidad para planificar una buena ingeniería de las operaciones y, ¡desde luego! tener una capacidad notoria para el marketing. De eso hablaremos en esta entrega, del marketing para el emprendimiento.

Marketing para el emprendimiento

 

En general la comunicación al mercado de nuestro producto o servicio es esencial para que los posibles clientes puedan acceder al mismo. Y si esto es imprescindible en las empresas grandes o pequeñas, pero ya establecidas, desde luego lo es mucho más en aquellos emprendimientos que acaban de comenzar. Por muy insignificante que sea nuestro proyecto, por muy limitado que sea el alcance del mismo, será imprescindible que planifiquemos las necesarias acciones de marketing que ayudarán a posicionarnos en el mercado.

Pero, además, hoy la forma de hacer marketing ha cambiado notoriamente. Quien lo desee puede revisar mi artículo en este mismo blog Marketing para el cliente del siglo XXI. En general hay que tener en cuenta que internet y el auge de las redes sociales han cambiado notoriamente el modo en que vendedores y compradores se relacionan. Lo normal, en el esquema del pasado siglo XX, era que usáramos canales para anunciarnos del tipo prensa, radio, televisión, buzoneo y el boca-oreja de siempre. Pero en el siglo XXI esto ya no es así.


…ahora el marketing que más se valora no es el que hace la empresa de sus productos sino el que unos clientes hacen para otros…


 

Lo primero a tener en cuenta es que ahora el marketing que más se valora no es el que hace la empresa de sus productos sino el que unos clientes hacen para otros. Dejar una opinión positiva en internet, comentar en una red social la excelencia de un producto, formar parte de un foro de fans de nuestro producto o servicio, esto es la clave para que nuestro mensaje llegue más lejos. Pero esto parece no estar en nuestras manos sino en las de la comunidad de nuestros clientes. ¿Qué está, pues, en nuestras manos hacer? Podemos reseñar cosas absolutamente imprescindibles:

  1. Tener una web para difundir nuestros productos o servicios. Si es posible que los clientes puedan adquirirlos a través de dicha web.
  2. Trabajar el posicionamiento SEO de dicha web para que los buscadores nos clasifiquen adecuadamente y los clientes puedan encontrarnos.
  3. Trabajar la geolocalización para que Maps nos tenga catalogados y muestre nuestras instalaciones y su ubicación a nuestros posibles clientes.
  4. Ser activos en redes sociales. Difundir nuestro mensaje de marketing a través de las más importantes: Facebook, Twitter, Instagram…
  5. Atender cualquier requerimiento de clientes a través de las redes.
  6. Tener sistemas de soporte activo a través de chat, whataspp, foros… Si no podemos permitirnos mantener una línea telefónica de atención al cliente al menos debemos disponer de estos otros sistemas.
  7. Mantener por nosotros, o animar a la comunidad a que lo haga, un blog donde se hable de nuestro producto o servicio y/o de cuestiones de interés alrededor del mismo. Por supuesto trabajar esto no solo desde la perspectiva del formato texto sino también del formato vídeo.
  8. Si podemos permitírnoslo acceder a los servicios de pago de Google, Facebook… para que nuestros mensajes lleguen a los clientes interesados.
  9. Trabajar con posibles influencers para que se interesen y hablen de nuestros productos o servicios.

 

En general, de lo que se trata es de que creemos comunidad de clientes fieles, de personas que valoren nuestro modo de hacer las cosas, a las que hayamos tratado muy bien, de forma que su experiencia de usuario sea clave para volver a acceder a nuestros servicios.

Desde el llamado Manifiesto Cluetrain, la idea central del marketing es que el cliente no escucha el mensaje publicitario de las empresas sino las opiniones de otros usuarios, antes de comprar cualquier cosa.

Podemos pensar que esto es válido solo para algún tipo de emprendimiento pero no para todos. Nada más lejos de la realidad. Me es imposible pensar un tipo de negocio donde no debamos trabajar con estas reglas.  Piénsese solo en el emprendedor que abre un pequeño negocio de hostelería, un bar, un pequeño hotel con encanto, la venta de miel artesana de su pueblo… Es básico que conozca y practique estas funciones del nuevo marketing que estamos mencionando. Si no lo hace solo sus clientes de cercanía podrán acceder a sus productos, pero si quiere dar amplitud necesitará la ventana de internet para que el resto del mundo se asome a lo que quiere promocionar. Necesitará que Trip Advisor lo califique, que los usuarios vuelquen allí sus opiniones, necesitará que Google lo indexe adecuadamente para que las personas puedan encontrarlo, necesitará que sus amigos y los amigos de sus amigos lo mencionen por Facebook, Twitter, Instagram… Si no lo hace difícilmente podrá moverse en un entorno tan complejo y competitivo como el actual.

Pero ¿quiere esto decir que el emprendedor necesita también convertirse en un experto en marketing digital? Pues yo creo que es lo más recomendable. Esto no es difícil, no es nada del otro jueves, significa solo estar en el mundo en que vivimos. Pero, no obstante, si por alguna razón no quiere o no puede hacerlo, sin duda necesitará apoyarse en personas que cubran ese asunto por él. Lo que no es concebible hoy es algún tipo de emprendimiento que ignore el ámbito de mercadotecnia en el que nuestro mundo se mueve.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *